Este blog se ha convertido ultimamente en el pretexto perfecto para quejarme de las cosas que me rompen los huevos, y está bien.
Ciertamente hay muchas diferencias entre las personas de la Sierra y la Costa, pero quisiera enfocarme a un tema más puntual: las mujeres. Para mi el tema no va por la belleza de la mujer serrana o costeña...creo que, aunque diferentes, tienen virtudes estéticas únicas en cada uno de los casos. En fin, tal vez sería objeto de análisis para otro post, o mejor...para otro blog. El asunto de hoy va a nivel de su personalidad y sinceridad.
El problema que tengo es con las quiteñas. Son extraterrestres, no hay ser tan complicado y de personalidad tan difuminada como estas chiquillas mojigatas y estrechas. Son una verdadera patada en la ingle por múltiples motivos, pero especialmente por ser tan poco sinceras a nivel emotivo.
No hay cosa más molesta y angustiante el no saber qué quiere una quiteña. Si le gustas no lo demuestran nunca...no hay indicios que revelen el más mínimo interés hacia uno porque prefieren tratar de jugar una sicología innecesaria. Por supuesto la seducción es un proceso que bien llevado puede ser fasinante, pero todo tiene un límite.
Las quiteñas tienen un terrible deseo de reprimirse cuando hablan o gesticulan, evitan dar señales de agrado, porque piensan que hay que dosificarlo de una manera absurda. Creen que no somos dignos de su sinceridad y todo se resume en infinitas salidas y pocas satisfacciones. Una pérdida de tiempo (y plata).
Las costeñas, en contraste, tienen una actitud totalmente frontal, juegan de local de la misma forma que juegan de visitante. Cuando encuentran a alguien de su agrado, se abren, no tienen guión en la mano para actuar...simplemente se dejan llevar por las sensaciones del momento y no existen incómodos silencios, sólo pura sinceridad.
Las monas te piden tu número de teléfono incluso si sólo buscan tu amistad, te hablan mirándote a los ojos, conversan con uno sin necesidad de dar la pauta, son espontáneas, no reprimen su risa...simplemente echan toda su energía en carcajadas hilarantes. Es impresionante su capacidad de iniciativa, de decisiòn y sobre todo su sensualidad constante.
En fin...cuando creo una imagen mental de una quiteña, veo alguien seria, falsa, insegura, precavida y pudorosa...pero cuando pienso en una mona sólo se me viene la imagen de alguien feliz. Sin duda hay muchas quiteñas que son excepciones a esto que digo, pero estoy harto de buscar más y más excepciones...es tan absurdo como querer hacer el gol de Maradona en el 86 en el patio de la casa.
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24 febrero 2010
24 mayo 2009
Amo los años 80 parte 2
Anteriormente ya hice una entrada acerca de mi gusto desmedido por los años 80, pero quisiera abordar esa parte kitsch de aquella época dorada cuando las mujeres vestían pantalón chicle con espuelón.
Hay cosas de los ochenta que las realzo con mucho orgullo, pero hay otras que no tanto pese a haberlas disfrutado cuando era chamo. Hablo de esas cosas que ahora avergüenzan un chance como es el caso de algunas películas de aquella época...aquellas que hasta el día de hoy las pasan cuando viajamos en bus a la costa y es inevitable cagarse de risa.
Una de las películas "longasas" que se me viene en mente es Vengador Anónimo, Vengador Anónimo 2, Vengador Anónimo 3 y Vengador Anónimo 4 (y creo que hay más) del guapetón Charles Bronson.
No puede faltar las aventuras de John Rambo en cuya primera parte se rompió un record de muertes en una película. Siguiendo con Stallone tenemos a Cobra, creo que esta película hizo que muchos se compren esas gafas.

Chuck Norris, el ranger de Texas. Este otro highlander de la televisión estuvo al aire en Ecuador por más de 10 años consecutivos en RTS (antes Telesistema) alegrándonos el almuerzo con sus patadas giratorias y demostrándonos que si alguien tiene un revolver en la mano, tiene las de perder frente a Chuck. Nunca lo vi enojado (mucho menos llorando), pero siempre lo vi dando muchas patadas giratorias y sin ninguna expresión facial. Sólo Chuck puede hacer esto:
...lo que nos lleva, naturalmente, a mencionar al dios del kitsch ochentero: Jean Claude Van Dame. Tenemos joyas como Soldado Universal, Time cop, Retroceder nunca rendirse jamás, entre muchas otras de dudosa calidad actoral, pero de mucha...mucha calidad en violencia gratuita y bailes como este:
Van Dame no sólo influyó en los niños que queríamos pelear como él, sino también en las publicidades, especialmente (no sé por qué) en la costa, aún recuerdo aquella heladería en Atacames con la siguiente imagen:
Bueno, el final del recorrido kitsch ochentero finaliza con la cereza en el pastel. Recuerdan la película El último dragón?, bueno, se trata de la reencarnación de Bruce Lee pero negro, y el protagonista se llama Bruce LeeRoy. No digo más, sólo te pido que por favor vean el video, es una perla!:
Hay cosas de los ochenta que las realzo con mucho orgullo, pero hay otras que no tanto pese a haberlas disfrutado cuando era chamo. Hablo de esas cosas que ahora avergüenzan un chance como es el caso de algunas películas de aquella época...aquellas que hasta el día de hoy las pasan cuando viajamos en bus a la costa y es inevitable cagarse de risa.Una de las películas "longasas" que se me viene en mente es Vengador Anónimo, Vengador Anónimo 2, Vengador Anónimo 3 y Vengador Anónimo 4 (y creo que hay más) del guapetón Charles Bronson.
No puede faltar las aventuras de John Rambo en cuya primera parte se rompió un record de muertes en una película. Siguiendo con Stallone tenemos a Cobra, creo que esta película hizo que muchos se compren esas gafas.
Chuck Norris, el ranger de Texas. Este otro highlander de la televisión estuvo al aire en Ecuador por más de 10 años consecutivos en RTS (antes Telesistema) alegrándonos el almuerzo con sus patadas giratorias y demostrándonos que si alguien tiene un revolver en la mano, tiene las de perder frente a Chuck. Nunca lo vi enojado (mucho menos llorando), pero siempre lo vi dando muchas patadas giratorias y sin ninguna expresión facial. Sólo Chuck puede hacer esto:...lo que nos lleva, naturalmente, a mencionar al dios del kitsch ochentero: Jean Claude Van Dame. Tenemos joyas como Soldado Universal, Time cop, Retroceder nunca rendirse jamás, entre muchas otras de dudosa calidad actoral, pero de mucha...mucha calidad en violencia gratuita y bailes como este:
Van Dame no sólo influyó en los niños que queríamos pelear como él, sino también en las publicidades, especialmente (no sé por qué) en la costa, aún recuerdo aquella heladería en Atacames con la siguiente imagen:
Bueno, el final del recorrido kitsch ochentero finaliza con la cereza en el pastel. Recuerdan la película El último dragón?, bueno, se trata de la reencarnación de Bruce Lee pero negro, y el protagonista se llama Bruce LeeRoy. No digo más, sólo te pido que por favor vean el video, es una perla!:
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