1. Cuando estoy comodamente sentado en el bus y se acerca sigilosamente alguna mujer con su hijo (no siempre un recién nacido, sino un niño de 5-6 años) en brazos, mirándome fijamente, poniéndome cara de tristeza como diciéndome "soy mujer!, tengo un bebé!...no me ves lo triste que es mi existencia!, sólo sentarme puede calmar esta desdicha". Chucha, por qué carajo hay tantos guaguas en Quito, al menos compren de aquellos canguros para que los niños no se estropeen tanto...y por cierto me chupan un huevo, la próxima vez no les cedo el asiento, la próxima vez vayan a victimizarse con otras personas, especialmente con otras mujeres.
2. Cuando el busero misteriosamente para el bus y la gente comienza a golpear las latas para que se apure. Chucha, por qué tanta violencia, no pueden sólo alzar la voz y decir algo civilizado?
3. Cuando las personas no diferencian un bus de una camioneta de fletes. Me cabrea cuando se suben al bus con gallinas, cajas con pollitos, costales de compras del mercado, vidrios para ventana, herramientas, cartones, etc.
4. Cuando un(a) anciano(a) se sube al bus y todos empiezan a hacerse los locos y TOCA ceder el puesto porque al menos tengo un poco de compasión y TODOS vamos a envejecer y me gustaría que tengan el mismo trato conmigo.
5. Cuando no se puede respirar en el bus. Chucha, prefiero un poco de frío a estar oliendo el sudor de las personas. Abran las ventanas, cojudos!
6. Si bien uno es esbelto, con la agilidad de un lince y unos reflejos como los de Jackie Chan, es imperdonable cuando el busero espera que uno se baje al vuelo...por suerte su vida es desdichada, eso me reconforta.
7. Cuando dejan el asiento calientito
8. Cuando un niño se duerme en mi hombro. Es imperdonable que alguien se duerma en mi hombro a menos que sea una mujer hermosa.
9. Cuando se sube un grupo de culicagados (generalmente reggaetoneros, pandilleros, etc) y empiezan a amedrentar a la gente del bus cantando o gritando.
10. Cuando se sube alguien enseñando el intestino salido de su vientre, laceraciones en sus piernas, brazos, etc...y esperan que uno se compadezca dándoles su monedita. Qué turro!
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21 septiembre 2010
29 julio 2010
Cobrador de bus: El talibán del amor
Este tema va dedicado a ese personaje que me dijo literalmente "deberías hablar de los cobradores de la buseta". Así que ahí te va, varonsote. Por cierto, si quieren que hable de algún tema, no tengan miedo y manden sus gozadoras sugerencias.
De algunos años para acá los cobradores de bus, también conocidos como señores controladores, usan camisa (por alguna misteriosa razón suelen ser camisas de color celeste o gris) y a veces corbata color concho de vino como las salchichas de las salchipapas en balde de metal. Esto no lo hacen azarosamente. No. Lo hacen con la consigna de levantarse peladas, o al menos eso es lo que intentan. Generalemente llevan el pelo bien engominado tipo John Travolta en su aclamada película Vaselina, solo que estos personajes lo llevan así seguramente por no bañarse o en su defecto por la clásica "lavada de cuerpo pero no la cabeza".
Estos caballeros tienen la capacidad de silbar tan fuerte como una vuvuzela, solo que imitando el sonido del pito de policía de transito. Esto lo hacen para ir "vacilando" las peladas que se bajan del bus o a aquellas que están a lo lejos en las veredas. Claro, nunca operan en solitario, siempre tienen al chofer del bus o el "datero" para acolitarle con sus morbosidades.
El controlador entre sus muchas habilidades, tiene la capacidad de dejar caer su cuerpo en cualquier superficie. Se apoya al pasamanos de los buses, se apoya en los reposabrazos de los asientos y se apoya en las paredes como si fueran James Dean.
En fin, estos personajes se han ganado nuestro corazón con sus ocurrencias, no por nada se han convertido en los consentidos del transporte público, da gusto verlos contornear su cuerpo como serpientes para ver abajo de la falda de alguna doncella y más gusto cuando nos dan el vuelto con pura moneda de un centavo...cuando vean a uno de estos individuos no duden en saludar esas manos mugrientas y agradecerles por su noble labor.
De algunos años para acá los cobradores de bus, también conocidos como señores controladores, usan camisa (por alguna misteriosa razón suelen ser camisas de color celeste o gris) y a veces corbata color concho de vino como las salchichas de las salchipapas en balde de metal. Esto no lo hacen azarosamente. No. Lo hacen con la consigna de levantarse peladas, o al menos eso es lo que intentan. Generalemente llevan el pelo bien engominado tipo John Travolta en su aclamada película Vaselina, solo que estos personajes lo llevan así seguramente por no bañarse o en su defecto por la clásica "lavada de cuerpo pero no la cabeza".
Estos caballeros tienen la capacidad de silbar tan fuerte como una vuvuzela, solo que imitando el sonido del pito de policía de transito. Esto lo hacen para ir "vacilando" las peladas que se bajan del bus o a aquellas que están a lo lejos en las veredas. Claro, nunca operan en solitario, siempre tienen al chofer del bus o el "datero" para acolitarle con sus morbosidades.
El controlador entre sus muchas habilidades, tiene la capacidad de dejar caer su cuerpo en cualquier superficie. Se apoya al pasamanos de los buses, se apoya en los reposabrazos de los asientos y se apoya en las paredes como si fueran James Dean.
En fin, estos personajes se han ganado nuestro corazón con sus ocurrencias, no por nada se han convertido en los consentidos del transporte público, da gusto verlos contornear su cuerpo como serpientes para ver abajo de la falda de alguna doncella y más gusto cuando nos dan el vuelto con pura moneda de un centavo...cuando vean a uno de estos individuos no duden en saludar esas manos mugrientas y agradecerles por su noble labor.
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